Navidad… otra vez

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Papi, para esta Navidad quiero un televisor en mi cuarto, mami, quiero que el Papá Noel me traiga una bici, ¿y si por fin me regalas ese reloj que tanto me gusta? a ver, espera un rato, recién me abonaron el aguinaldo, no sé si me va alcanzar para todo, ¿te acuerdas que íbamos a ahorrar para pagar la matricula del colegio de los chicos del próximo año? si a eso sumamos el juego de dormitorio que dijiste quieres comprar para las chicas y la pintura para la casa, imposible, no da para tantas cosas, papi, mi hermanita pregunta cuántos días falta para la Navidad, esperá un rato, estoy hablando con tu mamá, papiiiiiii, ¿cuántos días faltan para la Navidad?, y a tu mamá también hay que regalarle…, papiiiiiii, ¿cuántos días faltan para la Navidad?, a ver, respóndele a la pequeña porque si no, no vamos a poder hablar, faltan cuatro días mi preciosa, y papiiiiii, ¿el Papá Noel va a venir ese día? sí, querida, ¿y lo vamos a ver? no, hija, no creo, bueno, ¿cómo hacemos entonces? ¿compramos el juego de dormitorio? sí, tenemos que comprarlo, los colchones ya están viejos, bueno, entonces, sumamos el juego de dormitorio, televisor para el mayor, bici para la del medio y para la pequeña, ¿qué? un rato, falta mi vestido para la nochebuena, ¡pero si te acabas de comprar uno para la graduación de tu sobrino! sí, pero eso es otra cosa, no me puedo poner el mismo vestido y que toda la familia me vea igual, ¿pero, no es lo mismo? ¡yo me pongo la misma ropa y no me hago problema! claro, a ti te importa un pepino vestirte como payaso, además ya es hora que cambies esas camisas que no las aguanto, ¿qué tienen mis camisas? que están viejas, eso pasa, y ya se te nota la panza,  uaaaaaaaa, ¿qué pasó? ¡¡papiiii…i!! ¡me ha pegado con la pelota! a ver muchacho, ¿qué pasó? nada, estaba pateando la pelota a la pared y justo se atraviesa, es una llorona, ¡no soy una llorona! si eeeres, chicos, ya párenla, vayan afuera a jugar, ¿en que estábamos? ah, sí, tu vestido, lo veremos después, ¿ya? sumaremos todo y veremos si nos alcanza, bueno, ¿tienes hambre? no, todavía estoy lleno con los sandwiches de la oficina, ¿otra vez comieron en tu oficina? uff, sí, parece que todos se pusieron de acuerdo para cumplir años en diciembre, además de los festejos de fin de año, ¡con razón estás tan gordo! ¿no quieres que te compre yo unas camisas? está bien, compralas tú, mejor, porque yo detesto ir a comprar ropa, ¿que talla eres? ¿XL o XW? ¿que es XW? extra-wide, si, chistosita, dale nomás que te vas a quedar sin regalo, ah, ¿sabes qué sería una buena idea? comprarnos una bicicleta estacionaria, así puedo hacer ejercicio y después aerobics mientras veo televisión, ¡espera, che! ¡para el carro!, ya no me va a alcanzar para tanto, entonces usá la tarjeta de crédito, ah no, ni loco, ya nos pasamos del límite en noviembre, ¿te acuerdas? además, tengo que pagar el seguro del auto, no, no, lo del seguro del auto es después, problema tuyo, primero están los regalos para los chicos, el juego de dormitorio, la pintura de la casa, tus camisas para que no andes mal vestido y mi reloj, ya, ok, pero, al final, ¿qué me vas a regalar tú a mí? las camisas no son un regalo, …, y, no sé, ¿qué quieres? mmm, cuando se acuesten los chicos, hacemos eso, ¿eso? aha, eso, pero sos muy aburrido, siempre lo mismo, bueno, me voy a disfrazar de duende de Navidad, con gorro rojo y todo, che, pero los duendes no son panzones, bueno, me puedes llamar don duende, jaja, ya me hiciste reir, ya vemos esa noche, eso sí, espero que este año no lleguemos tarde donde tu madre otra vez, siempre somos los últimos…

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Cada historia que escucho es como si fuera mi propia historia. Y en cierta forma, es la tuya también. Al leerlas, espero que lo sientas así.

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