Caricias

caricias
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Cuando verdaderamente acaricias a alguien
tienes que pensar
que no solo tocas una superficie.

En realidad, estás llegando
a algo más profundo.

Imagínate que estas traspasando la piel
y casi puedes tocar la carne viva.

Puedes sentir la sangre ir y venir
por las arterias y las venas.

Puedes sentir los músculos
y la electricidad de los nervios.

Y cuando piensas que llegaste
hasta el hueso,
entonces te das cuenta
que entras a otra dimensión.

Has tomado contacto
con el alma de la otra persona.

La acaricias, la besas, la cuidas,
y la quieres,
porque el alma es lo más cerca a Dios.

Es como acariciar el corazón
de alguien que te quiere.

Para salirte,
tienes que sentir otra vez los nervios,
los músculos, las arterias y las venas,
y la parte interior de la piel
hasta que tu mano sale por el otro lado.

Por un momento,
fuiste una persona en dos.

Eso es una verdadera caricia.

***

(mira el video donde el autor lee este texto, algo modificado y más claro, aquí)


 

Escrito por

Cada historia que escucho es como si fuera mi propia historia. Y en cierta forma, es la tuya también. Al leerlas, espero que lo sientas así.

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