Después de la muerte de la señora Lydia, las mujeres de la familia se autoimpusieron un luto riguroso por dos años. El doctor Gutiérrez, por su lado, se encontró de repente en una casa nueva y demasiado grande para él solo.
Después de volver de Brasil, el Dr. Osvaldo y la señora Lydia ingresaron a una nueva etapa en sus vidas, compartiendo temporadas largas tanto en la ciudad como en Guacareta. Los hijos mayores estaban casados y solo Pico vivía con ellos.
Este es un período de mucha actividad. Los hijos ya habían terminado sus estudios y, poco a poco, a medida que se iban casando, fueron abandonando el hogar. El Dr. Gutiérrez desarrolló en esa época una intensa actividad institucional y cívica en Santa Cruz.
La represión del MNR y el autoconfinamiento en la hacienda Guacareta afectó severamente la economía familiar. Los niños se educaron en internados en el exterior y los hijos mayores empezaron sus vidas adultas.
En esta etapa nacieron los hijos mayores y la familia se trasladó por un tiempo a La Paz, donde el Dr. Gutiérrez asumió un cargo en el gobierno. Llegó después la revolución de 1952, la persecución política y el nacimiento de la hija menor.
Entre risas y afectos, nos reunimos Charito, Rosemarie, Luis Fernando, Cuca, Pocha y Pico para recordar con cariño la historia de nuestros padres y de la familia. De este esfuerzo surgió un relato, que compartimos con todos ustedes.
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