Esta historia relata la llegada de mis padres a Bolivia como inmigrantes italianos. Este hermoso país les ofreció tiempos de alegría e ilusiones. Aquí vieron nacer una vida nueva juntos, dejando un legado de honestidad, integridad y mucho trabajo.
Raffaele tomó la decisión de salir de Italia en 1924, siguiendo los pasos de su padre Angelo, quien emigró a Brasil en 1885, y de Giuseppe Grisi, posiblemente su abuelo, quien llegó a México en 1860. Cada uno de ellos dejó su semilla en el nuevo continente.
El primero en llegar a Bolivia fue mi abuelo materno, Nagayoshi Kiyonari, en 1932. En La Paz nacieron sus cuatro hijos, entre ellos, mi madre, Fumiko. En 1956 llegó mi padre, Motoyoshi Kimura. Aquí cuento la historia de nuestra familia.
Para contar mi historia empezaré con el apellido Asper. Cuando los antepasados tenían que tomar apellidos, asumían los nombres de los elementos que los rodeaban. Mi familia vivía en una colina donde había álamos, llamados “Aspen” en alemán.
Mi familia proviene del norte de Alemania, del estado de Schleswig-Holstein, que queda al norte de Hamburgo, cerca de Dinamarca. A finales del siglo XIX, mi abuelo tenía a su cargo el control de existencias de peces en los lagos y en el mar.
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