El viernes 14 de junio de 2019 se reunieron once trabajadores de La Papelera S. A. para contar anécdotas de la empresa. Recordaron al Tata von Bergen, los campeonatos de fútbol, la solidaridad de los compañeros, y las primeras experiencias.
Entré a La Papelera el 5 de noviembre de 1965 cuando tenía veintiún años, acababa de salir del cuartel. Presenté una carta al Tata von Bergen solicitándole trabajo. Ese papel lo tengo conmigo, me lo dieron como recuerdo el día en que me jubilé.
Entré a trabajar a La Papelera en 1986, cuando tenía veintinueve años. Yo jugaba fútbol, los campeonatos en los que representábamos a la empresa eran casi nuestro segundo trabajo. La casaca la he vestido como si fuera mi propia piel.
Trabajo en la sección de Cartón Corrugado en la planta de El Alto. Ingresé a trabajar el 16 de octubre de 1990, el mismo año en que me casé. Gracias al sueldo que gano, mi esposa vive tranquila.
Mi ingreso a la empresa fue a través del deporte. El equipo de fútbol era muy fuerte en los campeonatos, y podían necesitar nuevos jugadores. Yo jugaba como arquero y tenía posibilidades de entrar, pero dependía del sindicato.
Quisiera contar una historia personal que sucedió hace cinco años. Un día, después de trabajar, tuve un accidente cuando conducía mi moto, del que salí muy lastimado. El apoyo que recibí de mis compañeros en los siguientes meses fue enorme.
Entré a trabajar a la empresa el 1° de abril de 1987, en el departamento de Contabilidad. Mi jefe era don Germán Lino, gerente administrativo financiero, contador y jefe de Recursos Humanos.
Ingresé a trabajar a La Papelera el año 1986, en el área de Cobranzas. Mi jefe fue el Sr. Rolando Dalence, quien también venía de la banca. En esa época la lista de deudores la escribíamos a máquina todos los días, hoja por hoja.
La Papelera fue mi primer trabajo. En el año 1992, el Sr. Carlos Mérida, jefe de Recursos Humanos, me invitó a conocer la empresa. Me presentó al gerente general, don Jorge von Bergen, quien me preguntó: “¿Quieres trabajar aquí?”
Uno de los temas más complicados que enfrenté en mi vida laboral fue la reestructuración de la empresa, que se realizó entre los años 1997 y 2000. Nos vimos obligados a tomar decisiones difíciles.
Entré a La Papelera el año 2013 para asumir un nuevo reto profesional: cambiar de una empresa de servicios en el centro de la ciudad a una empresa industrial. Recuerdo con claridad cómo fueron los primeros días en la empresa.
La Papelera fue mi primer trabajo, en él me formé y crecí profesionalmente. Hoy, después de casi 25 años, me nace un sentimiento de orgullo y agradecimiento a esta gran empresa, y en especial a la familia von Bergen.
Era marzo de 1964. Mis padres, recién casados, embarcaron en Génova en el vapor Rossini rumbo a Buenos Aires, con destino final La Paz, Bolivia. Unos meses antes, mi padre había terminado su doctorado en Farmacia y Bioquímica.
Nací el 23 de abril de 1936, justo un mes después de que mi papá fundara la empresa. Dos años más adelante, el 27 de mayo de 1938, nació mi hermano Dieter. Nuestra infancia coincidió con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Nací el 4 de octubre del año 1952, actualmente tengo 69 años. Trabajo hace 45 años en Droguería Inti, es mi único empleo. Mis oficinas quedan en la fábrica de la compañía, en la ciudad de El Alto, a 4000 metros sobre el nivel del mar.
Ya estoy 21 años trabajando en Inti. Me pongo a pensar hacia atrás y me parece que el tiempo no hubiera pasado. Ingresé en un momento muy delicado en la compañía, cuando ésta atravesaba un período de mucha incertidumbre financiera.
Mi relación con Droguería Inti empezó cuando yo tenía 39 años y ya había trabajado en otras empresas en la industria farmacéutica. En ninguna de ellas estuve más de 6 años. En Inti, sin embargo, ya tengo más de 31 años de trabajo.
La ayuda social siempre me ha parecido hermosa. Sentía que haber sido bendecida con una familia estable y salud me daba una cierta responsabilidad, ayudar a los demás. Todos tenemos la capacidad de traer bienestar a la gente.
Nací en Oruro en 1958. Cuando era niña, mis padres decidieron emigrar a la mina La Chojlla, que se encuentra pasando la cordillera de Los Andes, en la zona de los Yungas de La Paz. Mi papá era minero y encontró trabajo allá.
Mi relación con Inti empezó apenas me gradué como secretaria comercial del Lincoln Institute, en La Paz, en noviembre de 1976. La gente del instituto me avisó que había una vacancia en esta empresa.
Ingresé a Droguería Inti en 1976, tenía 22 años y acababa de casarme. El hermano de mi papá conocía al Sr. Otto Gronemann, gerente de la agencia de Inti en ese entonces, y me recomendó para que me tomaran.
Nací el 14 de mayo de 1943 en Praga, Checoslovaquia, en plena Segunda Guerra Mundial. Al terminar la guerra y antes que el país sea parte del bloque soviético, mis padres decidieron emigrar como refugiados a Alemania, por Baviera.
Mi relación con Droguería Inti empezó cuando tenía 24 años. Una mañana vi un aviso en el periódico que decía: “Se necesitan visitadores médicos, con o sin experiencia, mandar carta manuscrita”. Al principio no le di mucha importancia.
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